Alexander Pope. (Londres) 21 de mayo de 1688 - 30 de mayo de 1744. Poeta inglés del siglo XVIII, además de traductor, entre otros de Homero. Obras: "Pastorales" (1709), "Un ensayo sobre la crítica" (1711), "Mesías" (1712), "El rapto de la cerradura" (1712), "Bosque de Windsor" (1713), "De Eloísa a Abelardo" (1717), "Tres horas después del matrimonio, con otras" (1717), "Elegía a la memoria de una desafortunada señora" (1717), "La Dunciad" (1728), "Oda en la soledad" (1700)...
- Los de mentalidad reducida se parecen a las botellas: cuando menos tienen, más bulla hacen.
- El hombre nunca debe avergonzarse de reconocer que se ha equivocado, puesto que hacerlo corresponde a decir que hoy sabe más que lo que sabía ayer.
- En el vasto océnano de la vida de diversas formas navegamos, la razón es la carta, pero la pasion son los vientos.
- Algunas personas nunca aprenderán nada por la sencilla razón de que lo entienden todo demasiado pronto.
- Un hombre obstinado no tiene opciones, sino estas a él.
- Bienaventurado el que nada espera porque nunca sufrirá desengaños.
- Las palabras son como hojas. Cuando abundan, poco fruto hay entre ellas.
- La naturaleza y sus leyes permanecían escondidas en la noche. Dijo Dios: Hágase Newton, y todo fue luz.
TODA LA NATURALEZA.
"Toda la naturaleza no es más que arte que desconoces,
toda la casualidad, dirección que no puedes ver;
toda discordia, armonía incomprendida;
todo mal parcial, bien universal;
y, a pesar del orgullo,
y a pesar del despecho de la mente errada,
una verdad es clara,
lo que es, es como debe ser".
Alexander Pope.