Eduardo Germán María Hughes Galeano (Montevideo, Uruguay, 3 de septiembre de 1940 -13 de abril de 2015 (Montevideo), Escritor Uruguayo y periodista. Algunas obras: "Los días siguientes" (1963), "China" (1964), "Los colores" (1966), "Vagamundo" (1973), "Memoria del fuego" (1982 - 1986), "El libro de los abrazos" (1989), "Úselo y tírelo" (1994), "El cazador de historias" (2016), ...
- El mundo se divide, sobre todo, entre indignos e indignados, y ya sabrá cada quién de qué lado quiere o puede estar...
- Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos.
- A veces el ídolo no cae entero. Y a veces, cuando se rompe, la gente le devora los pedazos.
- No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
- Ella está en el horizonte... Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.
- A la corta o a la larga, los escritores se hamburguesan.
- Los nadies (...) Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
- Hay un único lugar donde ayer y hoy se encuentran y se reconocen y se abrazan. Ese lugar es mañana.
- Un caso contra el sentido común. El diez de noviembre es el día de la ciencia. Y un médico brasileño: Drauzio Varela, que celebró ese día, estudiando las estadísticas internacionales más serias, pudo comprobar que el mundo estaba destinando 5 veces menos dinero a la cura del mal de Alzheimer que a los estímulos para la sexualidad masculina y a la silicona para la belleza femenina. O sea, que de aquí a unos años, vamos a tener viejas de tetas enormes y viejos de penes duros, pero ninguno conseguirá recordar para qué sirven.
- El lenguaje que dice la verdad, es el lenguaje sentipensante. Es el que es capaz de pensar sintiendo y sentir pensando.
- Solo los tontos creen que el silencio es un vacío. No está vacío nunca. Y a veces la mejor manera de comunicarse es callado.
- Estamos en plena cultura del envase. El contrato de matrimonio importa más que el amor, el funeral más que el muerto, la ropa más que el cuerpo y la misa más que Dios.
De "La pequeña muerte":
"No nos da risa el amor cuando llega a lo más hondo de su viaje, a lo más alto de su vuelo: en lo más hondo, en lo más alto, nos arranca gemidos y quejidos, voces de dolor, aunque sea jubiloso dolor, lo que pensándolo bien nada tiene de raro, porque nacer es una alegría que duele. Pequeña muerte llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. pequeña muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace".
Eduardo Galeano.
